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CARACAS: FOTOGRAFIA Y DELINCUENCIA
Autor: Arnaldo Rodríguez.
Colaboración: Jefferson Leal
En una madrugada
cualquiera entre sábado para domingo, cuando la calle es habitada por un silencio sepulcral, donde no pasa un automóvil
por la rápida autopista, ni se escucha a lo lejos el ladrido de un perro, en
medio del insomnio, surgen rompiendo el silencio cinco detonaciones de arma de fuego, sin ver ni saber de dónde vinieron o a quienes
iban dirigidas…. Y es justo allí donde comienza mi reflexión como fotógrafo: ¿Cómo
hacer para lidiar entre el arte y la vida? Lo primero, por que como fotógrafo,
siempre ves “encuadres“ geniales, que te dicen: ¡ Esa es la foto! Pero por el
otro lado, está la titulada “situación país” en este caso la delincuencia, los malandros o choros (como
se les dice en Venezuela), y piensas dos veces la situación enfrentada. He allí
el dilema del Fotógrafo en Caracas.
Poner en práctica
las teorías de composición, (arbitrarias, naturales, improvisadas, técnicas o no) de Cartier Bresson, o tratar de buscar
imágenes inspiradas en los maestros del Street
Photography, o Sebastiao Salgado, Karl
Hugo, Enrique Avril, Eugene
Smith, Alfonzo Larraín, Karla Gachet o algún otro Top Fotógrafo, se nos hace muy cuesta
arriba, a no ser que asumamos ciertos riesgos “controlados”, al pretender
desenfundar nuestras cámaras, o teléfonos celulares.
"Caracas: Fotografía
y Delincuencia" nos dice bajo la imagen de un western contemporáneo, la cotidianidad
de un fotógrafo que habita esta ciudad. Donde son pocas las imágenes
fotográficas que realmente llegan a la cámara. Caminar por la ciudad, es andar
con la frustración de no poder tener nuestra herramienta todo el tiempo, por
ello nos refugiamos en la memoria, por eso que dicen "La mejor foto es la
que no se hace". Entonces hacer una foto citadina en nuestro caso, es prepararse,
mirar a los lados, controlarse el corazón y disparar sin miramientos, rezando
que el encuadre, el balance, el enfoque los planos y el ángulo salgan como
quisiéramos. Eso es técnica, eso es arte, pero
eso no lo vemos en las aulas de Diplomado de Fotografía, eso se analiza y se
aprende en la calle, así de simple.
No tanto como lo
hecho por Ronaldo Schemidt, en las calles de Caracas, para ganarse el Word Press Photo of the Year 2018. Pero
si es algo muy parecido, salvo que a veces el fuego no es esparcido, sino
escupido de un cañoncito, y eso es lo que justamente hay que evitar.
Es desde esta
perspectiva, que nos afrontamos a buscar la estética de la fotografía en Caracas, bajo esa premisa que no
cambia, (al menos por estos tiempos). Nos toca hacer y buscar la imagen dentro
de los parámetros de estética, seguridad, técnica y lenguaje, que nos toca
vivir, es nuestro “Zeitgeist” o
espíritu de la época que nos toca registrar en la Fotografía contemporánea de
Caracas, y no morir en el intento.


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